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domingo, 31 de julio de 2011

Descubriendo a los Font el Jueves Santo, por Mateo Olaya

A continuación rescatamos un articulo de opinión escrito para la edición 2011 de la Revista Córdoba Cofrade, realizado por Mateo Olaya, autor del Blog "El Atril de clave sol", miembro de la web "Patrimonio Musical", Pregonero de la Semana Santa de la vecina localidad de Cabra. Recomiendo la lectura de sus artículos sobre la música procesional, tanto en su blog o diferentes revistas cofrades, ya que son interesantes crónicas.

   
             José y Manuel Font de Anta            

No los conocemos del todo. A los Font, me refiero, a esta saga de músicos. Creemos saberlo todo de ellos, pero se nos escapan en alguna nota, en más de una acorde tenebroso que camina por el tiempo para ser, alguna vez, carne de música tras un paso. Ha sonado tantas veces nuestra Semana Santa a “Amarguras”, que pocos podrán pensar que les queda algo por descubrir. Detrás de ese acorde final que concluye tan bien como si nada pudiera seguirle, nos sube a todos la desazón de ese incendio oculto que se apaga. 

Ha cubierto tantas veces los mantos de nuestras Vírgenes la marcha “Soleá dame la mano”, que siempre son pocos los pañuelos para llevarnos a los ojos alguna lágrima interior y a los labios una palabra de alegría. Han sido tantas las manos que se nos han tendido con una música de Font de fondo, que pareciera como si algunas calles no pudieran abrigar mas los compases de aquellos poemas sinfónicos. 

Pero incluso así, por más que suenen a lo mismo, no los conocemos del todo. Siempre hay alguna esquina donde contemplar la sorpresa y este cronista lo reconoce abiertamente: descubrir a un nuevo Font el pasado jueves santo. 

En la calle Alfaros la cruz de guía de Díaz Roncero iba marcando el camino. Las hileras luminosas de los nazarenos de la hermandad de las Angustias, de negro raso, doblaban la esquina en ese continuo goteo cuando ya se advertía en lontananza una música única, casi irrepetible. La Banda de Música Calíope de Fernán Núñez, tronaba por Alfonso XIII – y eso que muchos insisten en que no suena fuerte - con una interpretación magistral de una marcha fúnebre compleja y nada convencional. 

Caían las notas tras la Virgen de las Angustias. Todas en su sitio, perfectas en la conjunción y el empaste. Las melodías se anunciaban con nitidez, los metales sostenían el resto con solidez. El rumor de turba romana, tan muy de los Font, no se perdía por ningún átomo de aire. Y allí estaba yo, escuchando la partitura de “Expiración” de Font Fernández tras el excepcional grupo escultórico de Juan de Mesa. 

No quiero que el miedo a parecer exagerado eluda la verdad. Aquel instante no dejaba dudas ni sobre la calidad de la banda de Fernán Nuñez, ni sobre el mérito de ejecutar una marcha de tales características con aquella maestría tan poco común. Sencillamente, fue memorable lo que estos ojos y estos oídos pudieron llevarse al bolsillo. No cambiaría nunca la versión desnuda de esta marcha, por cualquier grabación en disco que existe de la misma. 

No solo refrendé en aquella esquina de la sorpresa, y posteriormente cuando el cortejo se encajó por las calles que llevan a San Agustín, que la esperanza la podemos encontrar incluso en el reverso de escorzo del Cristo Yacente con el fondo musical de una marcha de negro; sino también que hay otras formas de sonarme dentro de la música que le pone el justo sabor a las vísperas. Ya se sabe que la Semana Santa es un depósito de tiempo y la memoria, que te va llegando luego doliéndote en el recuerdo cuando los días se alargan. 

Ahora, precisamente cuando la impaciencia nos va alcanzando, evoco mi particular espera con marchas procesionales de los Font. Y “Expiración” no es una quimera, es una realidad que se evoca con la confianza de las cosas que ya has vivido. 

Dedicado a Luis Miranda, pregonero de la Semana Santa.

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