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martes, 8 de febrero de 2011

El Cristo de la Universidad, Juan Manuel Miñarro


El Cristo de la Síndone, es el crucificado que el imaginero y profesor Juan Manuel Miñarro realizó para la Hermandad Universitaria de Córdoba, bajo la advocación de Santo Cristo de la Universidad. La imagen fue presentada el 13 de marzo del pasado año y por lo tanto en esta Semana Santa 2011 realizara su primera salida procesional por las calles de la capital cordobesa desde la iglesia de San Pedro Alcántara.

El Santísimo Cristo de la Universidad muestra la imagen del Señor muerto, reflejando tal y como fue su tortura siguiendo las pautas de la Sábana Santa de Turín. La talla es fruto del trabajo durante dos largos años aplicando, el imaginero, los conocimientos que durante nueve largos años ha ido adquiriendo sobre la Sindone de Turin, finalmente han reflejado el tremendo castigo sufrido por Jesús en un cuerpo lacerado, cuya visión provoca piedad e invita a la reflexión y a la devoción.

Tenemos que decir, que sin duda, la imagen sobrecoge y más aún si se piensa en que fue el aspecto que debió presentar el cuerpo del hombre de la Síndone aún en su cruz, a la media hora de haber muerto, cuando por mor del esfuerzo y del tremendo sufrimiento, empezó a hacer su aparición el rigor mortis. Miñarro ha reflejado las heridas que exudan líquido seroso, los coagulos de sangre, los ciento veinte exactos latigazos con el flagrum taxillatum, con sus tiras de nervio terminadas en bolas de plomo: el rostro hinchado, la nariz rota, las lágrimas en los ojos al expirar, la sangre en la boca, con la lengua seca, cianótica, apenas entrevista, la lanzada en el costado y el borbotón sanguinolento y de fluidos, las rodillas desgarrada, el vientre inflamado debido a la muerte por asfixia, los treinta y seis puntos sangrantes entre la frente y la nuca por la corona de ziziphus jujuba o espina Christi, con sus puntas ganchudas, la misma que lleva la imagen cubriéndole la cabeza, como si fuera un casco.


Para Miñarro «nada es caprichoso» en la imagen, a la que ha llevado el mapeado de las heridas en un proceso de darle dimensión y recrear en la policromía el color de los fluidos y la sangre, de los edemas cadavéricos, utilizando diversos productos para recrear la textura sangrante o la del suero amarillento propios de una muerte con mucho sufrimiento. Nada en esta representación del Cristo de la Síndone se debe a la improvisación o imaginación. La visión de su cuerpo en la cruz —de 2,20 metros y construida con rigor arqueológico— está basada en modelos anatómicos en los que ha estudiado cómo se comportan los ligamentos y cómo es la caída del cuerpo al morir. Por ello, la cabeza aparece hundida entre los hombros y el cuerpo despegado del madero, con las rodillas flexionadas y todo el peso yendo hacia los pies. La impresión es de trasparencia en la parte superior y más oscura en la inferior por efecto de la bajada de la sangre en un cuerpo que no estuvo más de tres horas cruficicado y que luego fue envuelto en un lienzo, que no lo cubrió más de cuarenta horas.

Es el cuerpo que descubrió la Síndone y que Juan Manuel Miñarro ha querido representar en esta magnifica obra, que por suerte podemos disfrutar en Córdoba y en su Semana Santa a partir de este año, es una autentica obra de arte, tallada por Miñarro.


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